Los responsables del brazo inversor del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) empezaron a sospechar que algo no iba bien casi en cuanto cruzaron las puertas de Ueno Bank, en Paraguay. El elegante edificio de oficinas de Asunción, apodado 'The Matrix', estaba abarrotado de empleados jóvenes.
Los paneles de cristal, la madera pulida y las obras de arte de lujo parecían más propios de una startup con abundante liquidez que de una entidad bancaria dedicada a atender a algunos de los sectores más pobres del país.
Los directivos del banco organizaron un almuerzo en una sala privada, con chefs y mayordomos, un despliegue de ostentación que los empleados del BID, acostumbrados a ambientes mucho menos suntuosos, consideraron excesivo.
BID Invest estaba estudiando adquirir una participación en el capital de Ueno, pero la visita realizada en 2025 hizo saltar demasiadas alarmas, según personas conocedoras de lo sucedido que pidieron no ser identificadas porque no estaban autorizadas a hablar con la prensa.
Quince meses después, el rápido hundimiento del banco está teniendo repercusiones en la política del país, en el mundo empresarial y en la vida de los ahorradores de a pie, que esta semana se despertaron y descubrieron que no podían acceder a sus cuentas.El accionista mayoritario, Miguel Vázquez, uno de los hombres más ricos de Paraguay, está en prisión. El presidente del país Santiago Peña, que anteriormente había invertido en la sociedad matriz del banco, ha presentado su dimisión ante la amenaza de un juicio político. Y ahora las calles están llenas de manifestantes que exigen saber qué ha ocurrido y quién es el responsable.
La Casa Blanca pierde un país aliado
El escándalo supone una caída fulminante para Peña y un nuevo revés para los esfuerzos del presidente Donald Trump por ampliar la influencia de Estados Unidos en América Latina. El secretario de Estado, Marco Rubio, había presentado a Paraguay como un modelo para la región, destacando la histórica fidelidad del Gobierno paraguayo a Taiwán en una zona dominada por las inversiones chinas.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, se reunió con Peña en Washington hace apenas dos semanas. Y hace tan solo un mes, Peña tranquilizaba a la opinión pública asegurando que no había motivos para preocuparse por Ueno y defendiendo la labor de supervisión del banco central.
Ueno había formado parte de la historia de éxito de Paraguay: una fintech de rápido crecimiento, con un modelo de negocio basado prioritariamente en lo digital, que estaba incorporando al sistema financiero formal a nuevos clientes, muchos de ellos en situación de pobreza, por primera vez. Parecía formar parte de una oleada de jóvenes entidades financieras surgidas en toda América Latina que estaban sacudiendo los cimientos de la banca tradicional y permitiendo a los consumidores con aspiraciones de ascenso social acceder al crédito.
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..Fuente/ 20Minutos/